Monjes al amanecer, un momento íntimo solo para madrugadores

La noche siempre recrea una atmósfera especial. Según el contexto, puede que genere cierta tensión, si bien en este caso nos interesa porque envuelve en un hermoso clima de intimidad lo que vamos a contemplar.

Todas las madrugadas salen los monjes, descalzos de los monasterios budistas, para solicitar de la sociedad el sustento que necesitan para vivir. 
Un momento de singular devoción que muestra el estrecho lazo que une a los monjes consagrados con la comunidad laica de creyentes.

Puede seguir leyendo, pero le recomendamos que no se pierda el vídeo, al menos esta vez.

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Cuando tenemos un plan de viaje sobrecargado de visitas y actividades pueden pasar por alto oportunidades de conocer el país en aspectos más íntimos, inclusive cuando las tenemos al alcance de la mano.

En esta ocasión hay que aprovechar la proximidad de nuestra residencia a un monasterio budista, en cualquiera de las etapas del viaje, para madrugar y ver lo que ocurre.
Las imágenes que les mostramos están grabadas en Sukhothai, primera capital del Reino de Siam.

Todas las mañanas los monjes salen a la calle, descalzos y con su cuenco, para solicitar de la comunidad el sustento que necesitan para vivir.

Esta forma de pedir es parte de su estilo de vida y si bien satisface en la práctica una necesidad básica, también tiene un valor simbólico relacionado con la pobreza, la humildad y el desapego a los bienes materiales.

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Nuestra sugerencia es que madrugue para presenciar este momento de pura devoción en la atmósfera íntima de la noche y las primeras luces del alba, cuando todo empieza.

Sus votos les obligan a alimentarse con moderación, por decirlo de alguna manera, comer lo justo para no amodorrarse pero sin llegar a poner en peligro su salud.

Tienen una vida más bien solitaria, aunque acompañada del resto de monjes de su comunidad. Deben vivir con austeridad y unas posesiones mínimas. Algunas túnicas, el cuenco para las limosnas, una navaja, aguja de coser y unas sandalias.

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Su relación con los fieles está muy viva. Hay que madrugar mucho si se quiere preparar el arroz y otros alimentos justo a tiempo para cuando pasen los monjes. Todos los días.
Incluso se hace partícipe de esta breve ceremonia a los niños y jóvenes, transmitiendo de esta manera la fe de la familia. A cambio los monjes rezarán una plegaria.

Un acto de generosidad como éste no sólo va a mejorar el karma de quien lo hace, sino que también es una magnifica manera de empezar la mañana.

Como pueden ver por las imágenes se trata de una escena íntima de la vida local, lo que exige el máximo respeto al presenciarla y evitar el flash si quieren hacer fotografías.

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